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Ranko Fujisawa: la voz japonesa que hizo del tango una pasión

Este 21 de julio se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Ranko Fujisawa (1925-2013), la cantante japonesa que logró convertirse en una de las mayores embajadoras del tango argentino en Oriente. Con una carrera que tendió puentes entre dos culturas separadas por miles de kilómetros, su nombre quedó asociado para siempre a la difusión internacional de nuestra música ciudadana.

Ranko Fujisawa

Hay historias que demuestran que el tango no conoce fronteras. La de Ranko Fujisawa es una de ellas. Nacida en Tokio el 21 de julio de 1925, su recorrido artístico terminó convirtiéndola en un símbolo del profundo vínculo entre Argentina y Japón, al punto de ser reconocida como una de las figuras más importantes en la difusión del género en Asia. A más de un siglo de su nacimiento, su legado continúa siendo una referencia ineludible para comprender la expansión mundial del tango.

Desde pequeña recibió una sólida formación musical. Estudió piano y canto hasta los 18 años con la intención de convertirse en cantante lírica, pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial alteró por completo el rumbo de su vida. Su familia debió trasladarse a Manchuria y, tras la derrota de Japón, regresó a un país devastado. En ese contexto comenzó a trabajar cantando en clubes frecuentados por tropas estadounidenses, donde interpretaba música clásica, canciones populares japonesas, jazz y repertorio hawaiano para ganarse la vida.

El giro definitivo llegó cuando tenía 24 años. Tras escuchar por primera vez «La cumparsita» interpretada por la Orquesta Típica Tokio, descubrió una música que la conmovió profundamente. A partir de entonces decidió dedicarse al tango argentino. Para comprender su esencia estudió el género con el especialista Masahiko Takayama, escuchó cuidadosamente las grabaciones de Carlos Gardel, Azucena Maizani, Mercedes Simone, Ada Falcón, Libertad Lamarque y Hugo del Carril, y aprendió a interpretar las letras en español con una pronunciación que sorprendió tanto al público japonés como al argentino.

Poco después se incorporó a la Orquesta Típica Tokio, dirigida por Shimpei Hayakawa, con quien además contrajo matrimonio. Su debut como cantante de tangos llegó a fines de la década de 1940 con «Caminito» en Yokohama. En esa presentación estaba la presencia de los marinos de las tripulaciones de dos buques argentinos que acudieron a Japón para atender la petición de ayuda alimentaria de un país hambriento y amenazado de graves desórdenes públicos. Aquellos marinos quedaron maravillados y ese primer contacto dio lugar a que Ranko y su marido fueran invitados a visitar y actuar, años después, en Argentina. En 1950 inició formalmente su carrera profesional como intérprete del género. Sus primeras grabaciones consolidaron una trayectoria que pronto trascendería las fronteras japonesas.

En 1953 viajó por primera vez a Buenos Aires con la intención de permanecer apenas unos días. Sin embargo, su visita cambió de rumbo cuando fue convocada para presentarse ante el público argentino. Con la presencia del presidente de la república, el general Juan Domingo Perón, Fujisawa actuó en el Teatro Enrique Santos Discépolo acompañada por figuras de la talla de Aníbal Troilo y Roberto Grela, recibió una cálida acogida y prolongó su estadía durante varios meses. Aquella experiencia marcó el comienzo de una relación permanente con la Argentina, país al que regresó en distintas oportunidades para realizar presentaciones, grabaciones y programas radiales.

Entre sus registros más recordados figuran versiones de «Yira yira», «Adiós pampa mía», «Caminito», «Qué falta que me hacés», «Mamá, yo quiero un novio» y «Noche de plataforma», varias de ellas registradas en Buenos Aires en 1964 junto a la orquesta de Miguel Caló. Su interpretación, respetuosa del estilo tradicional y cargada de sensibilidad, la convirtió en una artista admirada tanto por el ambiente tanguero argentino como por el japonés. Se retiró definitivamente de la vida artística en 1970, dando un último recital en septiembre de 1991.

La figura de Ranko Fujisawa también representa uno de los capítulos más singulares de la internacionalización del tango durante el siglo XX. En una época en la que el género alcanzaba gran popularidad en Japón, ella fue una de sus principales exponentes y contribuyó decisivamente a acercar la música rioplatense a nuevas generaciones de oyentes. Su carrera demostró que el tango podía emocionar con la misma intensidad más allá de su lugar de origen y que su lenguaje artístico era capaz de unir culturas muy diferentes.

Ranko Fujisawa falleció el 22 de agosto de 2013, a los 88 años. Sin embargo, su historia continúa siendo una de las más extraordinarias del universo tanguero: la de una cantante nacida en Tokio que encontró en la música de Buenos Aires la vocación de toda una vida y que terminó convirtiéndose en una de las embajadoras más queridas e importantes que el tango argentino tuvo en Japón.

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