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Roberto Fugazot: 55 años sin el actor que llevó el tango más allá de sus fronteras

Este 8 de agosto se cumplen 55 años del fallecimiento de Roberto Fugazot, cantor, actor y compositor nacido en Montevideo que construyó una trayectoria fundamental para el tango rioplatense. Su sociedad artística con Agustín Irusta y Lucio Demare, sus giras internacionales, su paso por el cine y obras como “Barrio reo” y “Dandy” forman parte de un legado que trascendió generaciones.

Roberto Fugazot

Hay nombres que aparecen inevitablemente cuando se repasa la expansión del tango durante las primeras décadas del siglo XX. Roberto Fugazot es uno de ellos. Nacido como Santiago Roberto Fugazot en Montevideo el 20 de junio de 1902, comenzó desde la adolescencia a combinar el canto con la actuación y la guitarra. Sus primeros pasos estuvieron vinculados al ambiente artístico uruguayo y a figuras como el payador Juan Pedro López, de quien recibió consejos sobre canto y con quien realizó presentaciones por distintos puntos del país.

En 1924 llegó a Buenos Aires y se radicó en la ciudad después de debutar en el Teatro Nacional junto a Ítalo Goyeche. Su dominio de la guitarra, su oído y su afinación hicieron que fuera requerido para formar dúos vocales. Poco después conoció a Agustín Irusta y, en 1926, ambos consolidaron una sociedad artística que se convertiría en uno de los capítulos más recordados de sus respectivas carreras. Junto con Alfredo Gobbi llegaron incluso a presentarse como “Los tres gauchos” en el Teatro Hipodrome, donde compartieron cartel con Ada Falcón.

El salto internacional llegó poco después. Francisco Canaro llevó a Irusta y Fugazot a Europa, donde en París conocieron al pianista y compositor Lucio Demare. De ese encuentro nació el célebre trío Irusta-Fugazot-Demare, una formación que combinó voces y piano y que alcanzó una notable repercusión. Tras sus actuaciones iniciales en París, el conjunto llegó a Madrid y extendió una presentación prevista para apenas quince días hasta tres meses debido a la respuesta del público. Desde España emprendieron posteriormente distintas giras por países de América, consolidando la presencia del tango argentino y rioplatense fuera de la región.

La etapa europea también quedó registrada en el cine. Irusta, Fugazot y Demare participaron en las películas españolas Boliche, estrenada en 1933, y Aves sin rumbo, de 1934. Fugazot no se limitó al canto: su faceta actoral terminaría ocupando un lugar cada vez más importante en su carrera.

Como compositor y letrista, su nombre quedó asociado a varias obras del repertorio tanguero. «Barrio reo», con letra de Alfredo Navarrine, figura entre sus creaciones más reconocidas y fue registrada por grandes intérpretes. También participó en la creación de «Dandy», «Mañanitas de Montmartre», «Reproche», «Pa’ mí es igual», «Sorbos amargos», «Milonga en rojo» y otras piezas en colaboración con músicos y poetas como Irusta y Demare. El Centro de Fotografía de Montevideo destaca particularmente su papel como creador de la música de «Barrio reo» y de las letras de «Mañanitas de Montmartre» y «Dandy».

Su vínculo con el cine argentino se profundizó a partir de la década de 1930. Después de la experiencia europea, Fugazot desarrolló una extensa carrera como actor característico y participó en películas como Nace un amor, Prisioneros de la tierra, El hijo del barrio, La carga de los valientes, Pampa bárbara, Los isleros y Caballito criollo, entre otras. También tuvo una presencia sostenida en la radio, donde uno de sus trabajos recordados fue Gran pensión El Campeonato, emitido por Radio Belgrano.

Pero el tango volvió a reunirlo con sus antiguos compañeros. A fines de 1948, Irusta, Fugazot y Demare viajaron a La Habana para realizar presentaciones radiales y grabaciones. Años después, en 1959, Fugazot volvió a encontrarse artísticamente con Irusta en España y Venezuela. Sus últimas actuaciones como cantor se produjeron en ese período, antes de regresar a Buenos Aires.

Fugazot murió en Buenos Aires el 8 de agosto de 1971, a los 69 años. Su recorrido había atravesado escenarios, discos, giras internacionales, radio, cine y composición, pero su huella más perdurable quedó ligada a aquella sociedad artística que ayudó a llevar el tango hacia nuevos públicos. A 55 años de su muerte, recordar a Roberto Fugazot es volver sobre una época en la que el tango comenzaba a transformarse en un lenguaje capaz de viajar por el mundo sin perder su identidad rioplatense.

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