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Marcos Carreras, el violinista de 13 años que conquistó China y fue distinguido como Revelación 2025

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El joven músico porteño recibió el Premio Revelación 2025 otorgado por la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina. Días atrás había protagonizado otro hito en su carrera al interpretar como solista una obra de Astor Piazzolla junto a la Orquesta Sinfónica de Pekín.

Marcos Carreras en una de sus funciones

Con apenas 13 años, Marcos Carreras continúa sumando reconocimientos y experiencias que lo ubican entre las grandes promesas de la música argentina. El violinista fue distinguido con el Premio Revelación 2025 otorgado por la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, durante una ceremonia realizada el pasado 22 de junio en el Salón San Martín de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La distinción llegó en un momento especialmente significativo para el joven intérprete, que recientemente regresó de China luego de protagonizar una actuación inédita para un músico latinoamericano de su edad. En Pekín, se presentó como solista junto a la Orquesta Sinfónica de Beijing, dirigida por el maestro Xia Xiaotang, en el marco del 3° Concierto Especial del Día del Niño “La Esperanza del Futuro”.

El concierto tuvo lugar en la histórica Sala de Conciertos de la Ciudad Prohibida, uno de los sitios más emblemáticos de la capital china. Allí, Carreras interpretó “Decarísimo”, la célebre composición instrumental de Astor Piazzolla, frente a un público internacional y acompañado por una de las formaciones sinfónicas más importantes del país asiático.

Dotado de oído absoluto y de una presencia escénica que sorprende tanto a especialistas como a espectadores ocasionales, el violinista ha demostrado una capacidad poco habitual para desenvolverse en escenarios de distinta escala. “Cuanta más gente me mire en un concierto, mejor. No me pone nervioso. Al contrario, me motiva tocar para mucha gente”, aseguró el joven músico, que a los 11 años debutó como solista en el Teatro Colón junto a la Orquesta Aeropuertos Argentina bajo la dirección de Néstor Tedesco.

Becario de la Fundación Corporación América a través del programa Cantera de Talentos, institución que colaboró en la adquisición de su actual instrumento, Carreras combina una intensa actividad artística con una profunda vocación por el aprendizaje. Antes de cada presentación desarrolla un ritual personal que refleja la madurez con la que afronta cada desafío. “Antes de pisar un escenario, pienso cómo cautivar al público”, explicó.

Su agenda reciente da cuenta de una trayectoria tan extensa como inusual para su edad. En los últimos meses participó del ciclo “Conciertos del Mediodía: Jóvenes maravillosos” de la Semana Musical Llao Llao junto a la pianista Tamara Benítez y se presentó en la Universidad Católica Argentina de Paraná. A su vez, formó parte de “La Noche de los Museos” en Radio Nacional Clásica y del concierto homenaje al violinista y pedagogo Rafael Gíntoli en el Salón Dorado del Teatro Colón, donde actualmente estudia bajo su guía. A ello se suman actuaciones en espacios como la Usina del Arte, el Teatro 25 de Mayo, el Palacio Libertad y el Centro Cultural San Martín.

Como solista, ha compartido escenario con la Orquesta Aeropuertos Argentina, la Orquesta Sinfónica Municipal de San Martín, la Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda, la Orquesta del Tango de Buenos Aires y la propia Orquesta Sinfónica de Beijing. También participó del Octavo Festival Konex de Música Clásica y de la entrega de los Premios Radio Nacional Clásica 2023.

Su desarrollo artístico ha sido acompañado por diversos reconocimientos. El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires lo nombró “Artista de Alta Dedicación”, mientras que a comienzos de mayo obtuvo en Alemania el Premio al Sonido Thomastik tras alcanzar la final del International Anton Rubinstein Violin Competition.

Hijo de violinistas, Marcos comenzó a relacionarse con el instrumento desde muy pequeño. Según cuenta, aprendió a tocar antes de leer y encontró en el violín un compañero inseparable desde la infancia. Sus primeros pasos musicales tuvieron lugar en el Centro Suzuki de Buenos Aires, bajo la enseñanza de Eduardo Ludueña. Más adelante complementó su formación con clases magistrales dictadas por destacados violinistas internacionales como Rolando Prusak, Pablo Saraví, John Mc Grosso, Misha Nodelman, Pierre Amoyal y Maxim Vengerov.

Al mismo tiempo, mantiene su formación académica en la Escuela Juan Pedro Esnaola, donde cursa el primer año del nivel secundario con un esquema especialmente adaptado para compatibilizar sus estudios con los compromisos artísticos y las giras nacionales e internacionales.

Lejos de los escenarios, Carreras conserva hábitos propios de cualquier adolescente. Comparte tiempo con amigos, es hincha de Ferrocarril Oeste y se define como “refutbolero”. También asegura que disfruta mantener el orden en su habitación, aunque reconoce que su método puede resultar particular. “Considero que dentro del desorden hay un orden, siempre. Puedo tener todo desparramado, pero sé dónde está cada cosa”, afirma.

Mientras suma experiencias en escenarios de todo el mundo, el joven violinista mantiene intacta la ilusión que lo impulsa desde sus primeros pasos. “Mi sueño es hacer una gira internacional y tocar en los lugares más importantes del mundo”, sostiene. Un objetivo ambicioso, aunque cada nuevo paso de su carrera parece confirmar que el camino ya está en marcha.

91 años sin Carlos Gardel: las teorías detrás de la tragedia de Medellín

El 24 de junio de 1935, Carlos Gardel murió en un accidente aéreo en Medellín junto a parte de su comitiva y otros pasajeros. A 91 años de la tragedia, la colisión entre dos aviones sigue generando interrogantes y alimentando teorías sobre un episodio que marcó para siempre la historia del tango.

Accidente aéreo que provocó la muerte de Carlos Gardel

Hay fechas que quedaron grabadas para siempre en la memoria cultural argentina. El 24 de junio de 1935 es una de ellas. Aquella tarde, en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, Colombia, un accidente aéreo acabó con la vida de Carlos Gardel, la voz más influyente que tuvo el tango en toda su historia. Junto al cantor murieron, entre otros, su principal colaborador artístico, compositor y guionista Alfredo Le Pera, el guitarrista Guillermo Barbieri y otros integrantes de la comitiva. Los guitarristas Ángel Domingo Riverol y José María Aguilar Porrás sobrevivieron al impacto inicial; el primero falleció dos días más tarde a causa de las heridas, mientras que Aguilar logró salvar su vida de milagro. En total murieron 17 personas. La conmoción fue inmediata y trascendió fronteras: el ídolo popular desaparecía en el momento más brillante de su carrera, cuando su figura ya se había convertido en un fenómeno internacional.

Para entonces, Gardel era mucho más que un cantante. Había contribuido decisivamente a transformar el tango en una expresión artística de alcance mundial. Sus grabaciones, películas y giras internacionales habían llevado la música rioplatense a Europa, América Latina y Estados Unidos. Su muerte no sólo privó al género de su principal figura; también dio origen a un mito que continúa vigente 91 años después.

Lo que ocurrió aquella tarde en Medellín parece, en principio, relativamente sencillo de explicar. El Ford Trimotor F-31 de la compañía SACO, en el que viajaba Gardel rumbo a Cali, inició su maniobra de despegue y terminó colisionando con otro avión Ford Trimotor de la empresa SCADTA, denominado “Manizales”. La aeronave se encontraba próxima a la pista luego de haber sido autorizada a aproximarse a la zona de salida, a la espera de que el F-31 completara su despegue. El impacto provocó un incendio devastador que consumió ambos aviones y causó la mayor parte de las víctimas. Ese hecho básico está documentado y no genera discusión entre los investigadores.

Sin embargo, las dudas aparecen cuando se intenta determinar por qué el avión que transportaba a Gardel se desvió de su trayectoria y terminó chocando contra la otra aeronave. A lo largo de las décadas surgieron distintas explicaciones. Durante muchos años, la teoría más difundida sostuvo que una fuerte ráfaga de viento lateral afectó al F-31 durante la carrera de despegue. Diversos estudios e investigaciones concluyeron que el aparato habría perdido estabilidad en una etapa crítica de la maniobra, desviándose hacia la posición donde se encontraba el otro avión. No obstante, esta explicación fue cuestionada en tiempos más recientes por nuevas investigaciones técnicas.

Entre ellas sobresale la desarrollada por el ingeniero mecánico e investigador del CONICET Guillermo Artana, director del Laboratorio de Fluidodinámica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Tras analizar documentación de la investigación colombiana y realizar cálculos aerodinámicos, Artana concluyó que la intensidad del viento registrada aquel día difícilmente habría podido provocar un desvío de la magnitud observada. Según su hipótesis, una falla en uno de los motores durante la maniobra de despegue habría sido una causa mucho más probable. El estudio sostiene además que, frente a esa situación, el piloto habría intentado continuar la maniobra en lugar de abortarla, una decisión que pudo resultar determinante para el desenlace.

Otra teoría menos conocida, pero respaldada por documentación surgida de la investigación oficial colombiana y retomada posteriormente por distintos autores, pone el foco en las señales emitidas desde tierra durante los instantes previos al accidente. Según esta interpretación, el empleado encargado de indicar las maniobras de los aviones, Antonio Arango, habría enfrentado una situación confusa cuando el “Manizales” realizó movimientos inesperados cerca de la pista mientras el F-31 iniciaba su carrera de despegue. Algunos investigadores sostienen que una sucesión de señales contradictorias o mal interpretadas pudo haber contribuido al escenario que desembocó en la colisión. Si bien esta explicación tampoco logró cerrar definitivamente el caso, continúa siendo una de las hipótesis con mayor respaldo documental dentro de las investigaciones históricas sobre la tragedia.

Otra teoría muy citada apunta directamente al piloto Ernesto Samper Mendoza. Según esta línea de investigación, el accidente pudo haberse producido por un error humano durante la maniobra de despegue. Algunos análisis sostienen que el piloto habría realizado una corrección inadecuada o perdido momentáneamente el control direccional de la aeronave. La hipótesis ganó fuerza porque varios testimonios posteriores señalaron que el avión comenzó a desviarse antes del impacto. En paralelo, diversos historiadores recuerdan que por aquellos años existía una fuerte rivalidad comercial entre SACO y SCADTA, las dos compañías involucradas en el accidente. Aunque ese contexto ayuda a comprender el escenario aeronáutico de la época, no existen pruebas que permitan atribuirle un papel determinante en las causas del choque.

Existe además una tercera explicación que combina distintos factores. Para numerosos investigadores, el accidente no habría sido consecuencia de una única causa sino de una suma de circunstancias: condiciones meteorológicas, posibles fallas mecánicas, características técnicas de los aviones de la época, procedimientos operativos limitados y una reacción insuficiente frente a una situación inesperada. Esta visión multifactorial es actualmente una de las más aceptadas en los estudios modernos sobre seguridad aérea, ya que evita atribuir toda la responsabilidad a un único elemento.

Con el paso de los años también aparecieron hipótesis mucho más controvertidas. Una de las más conocidas sugería que se habría producido una discusión o incluso un tiroteo dentro del avión antes de la colisión. La versión surgió a partir de rumores vinculados al hallazgo de un proyectil en el cuerpo de Gardel durante las tareas de identificación. Sin embargo, investigadores y especialistas coinciden en que esa bala correspondía a una vieja herida sufrida por el cantor muchos años antes en Buenos Aires y no guardaba relación alguna con el accidente de Medellín. Por ese motivo, la teoría del enfrentamiento armado es considerada actualmente una especulación sin respaldo documental sólido.

Tampoco existen pruebas que sostengan otras versiones conspirativas que atribuyen el choque a sabotajes, atentados o acciones deliberadas. Aunque esas hipótesis reaparecen periódicamente en publicaciones y debates populares, no cuentan con evidencia verificable que las respalde y son descartadas por la mayor parte de los estudios históricos dedicados al caso.

Lo que sí permanece fuera de discusión es el impacto que aquella tragedia tuvo sobre la cultura popular. La muerte de Gardel paralizó a Buenos Aires, conmocionó a Colombia y generó una ola de homenajes que se extendió por todo el continente. Paradójicamente, el accidente que terminó con su vida también consolidó su leyenda. A 91 años de aquel episodio, el cantante sigue ocupando un lugar único en la memoria colectiva argentina y en la historia del tango. Su voz continúa sonando en las milongas, sus grabaciones siguen siendo referencia para nuevas generaciones de artistas y su figura permanece asociada a una frase que el tiempo parece confirmar año tras año: Carlos Gardel no sólo hizo historia; para millones de personas, cada día canta mejor.

Un bailarín de tango es el nuevo dueño de esquina Carlos Gardel

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Tras varios años sin actividad, el emblemático espacio del Abasto prepara su regreso para 2027 con una nueva propuesta artística y gastronómica de alto nivel. La Esquina Carlos Gardel está lista para iniciar una nueva etapa encabezada por Emir Fares, un joven empresario del mundo del tango.

La esquina Carlos Gardel «Chanta Cuatro»

Considerado uno de los lugares más emblemáticos de la cultura porteña, la sala del Abasto atraviesa un proceso integral de puesta en valor que buscará devolverle el protagonismo que ocupó durante décadas dentro del tango argentino. La reapertura está prevista para la temporada internacional 2027 y contempla una profunda renovación del espacio, un plan culinario de primer nivel y un espectáculo concebido alrededor de la figura y el legado de Carlos Gardel.

Con capacidad para aproximadamente 500 espectadores, la nueva Esquina Carlos Gardel buscará posicionarse entre las principales propuestas de tango de la Argentina y competir en el segmento más alto del mercado turístico internacional. La escala del proyecto la ubicará muy por encima de las tradicionales casas de tango medianas de la ciudad de Buenos Aires, que suelen operar con capacidades cercanas a los 150 pasajeros por función.

La definición llegó después de varios años de incertidumbre. Diversos grupos empresarios manifestaron interés por quedarse con la Esquina Carlos Gardel, uno de los activos más codiciados de la industria del tango. Finalmente, IRSA, propietaria histórica del inmueble, eligió el proyecto encabezado por Emir Fares, empresario de 39 años, para liderar la reapertura y el desarrollo de una nueva etapa del espacio.

La elección fue interpretada por numerosos observadores como una apuesta por el recambio generacional dentro de la actividad. Para muchos, la decisión reflejó también la voluntad de confiar el futuro del proyecto a una figura formada dentro del propio mundo del tango, con una trayectoria construida desde la actividad artística hasta la gestión empresarial. Detrás de la iniciativa se encuentra una inversión de varios millones de dólares destinada a la renovación integral del establecimiento y al desarrollo de una propuesta artística, gastronómica y comercial de gran escala.

Formado dentro del propio mundo del tango, Fares se ha consolidado como una figura reconocida y de influencia dentro del ambiente profesional del tango, además de ser uno de los principales referentes de una nueva generación de jóvenes dirigentes. Su recorrido le permite desenvolverse con naturalidad tanto en el universo artístico como en el empresarial, donde dialoga con bailarines, músicos y coreógrafos con la misma legitimidad con la que se relaciona con empresarios, inversores y operadores turísticos.

De esta manera, Emir Fares toma el control del reputado establecimiento y consolida su presencia dentro del prestigioso círculo de dueños de casas de tango de Buenos Aires. La incorporación del espacio del Abasto representa además un paso decisivo para la expansión del grupo empresario liderado por Fares, que pasa a operar dos de las marcas más reconocidas de la actividad: Bar Sur, en San Telmo, y la Esquina Carlos Gardel, en el Abasto.

Con un plan concebido para el mercado internacional y una fuerte apuesta artística y culinaria, el proyecto buscará devolver a la Esquina Carlos Gardel un lugar de referencia dentro de la industria del tango para tener un futuro próspero y exitoso como el que tuvo durante tanto tiempo en sus años de apogeo.

Arranca “Sí Querés Bailar, Bailá”: Bariloche respira tango

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Desde este viernes y hasta el 21 de junio, la ciudad rionegrina será sede de la segunda edición del Festival y Campeonato Anual “Sí Querés Bailar, Bailá”, un encuentro que reunirá a bailarines, maestros, jurados y milongueros de distintos puntos de Argentina y del exterior.

San Carlos de Bariloche volverá a convertirse desde este viernes 19 de junio en uno de los principales puntos de encuentro para la comunidad tanguera de la Patagonia. Durante tres jornadas consecutivas, la ciudad recibirá a bailarines, docentes, organizadores y aficionados que participarán de una propuesta destinada a fortalecer el desarrollo del tango en la región y consolidar un espacio de intercambio artístico y cultural alrededor de la danza.

El encuentro se desarrollará entre el 19 y el 21 de junio en las instalaciones del Casino Club Bariloche, ubicado en la calle España 560. La iniciativa es impulsada por las organizadoras Patricia Gallo y Natalí Claveriz, quienes presentaron oficialmente el evento días atrás junto a referentes culturales y medios locales. Según la documentación presentada por la organización ante el Concejo Municipal, el campeonato tendrá entrada libre y gratuita para los espectadores, permitiendo que vecinos y turistas puedan asistir a las distintas actividades programadas.

La segunda edición llega luego de una primera experiencia realizada en 2025 en el Gimnasio Municipal Nº 3, que convocó a milongueros, bailarines y público procedente de distintas provincias argentinas, de la Ciudad de Buenos Aires, de diversos puntos de la Patagonia y también de países vecinos como Brasil y Chile. Ese nivel de participación permitió que el encuentro comenzara a posicionarse como un espacio de referencia para el tango patagónico, una meta que sus impulsores buscan profundizar este año. De acuerdo con la documentación presentada ante el Concejo Municipal, uno de los objetivos a mediano plazo es que Bariloche pueda proyectarse como futura sede de una preliminar oficial rumbo al Mundial de Tango.

Entre los invitados anunciados figuran reconocidos referentes de la danza tanguera como Los Totis —Virginia Gómez y Christian Márquez—, considerados entre los máximos exponentes del tango de salón y del estilo tradicional porteño; Josefina Bermúdez con Fabián Peralta, campeón mundial de Tango Salón 2006 y jurado de importantes competencias internacionales; y Vanesa Lamis junto a Alejandro Pereira, pioneros en el desarrollo del tango en Bariloche y actualmente radicados en Italia, donde continúan difundiendo la cultura tanguera argentina. Su presencia aportará jerarquía a un evento que combina formación, competencia y exhibición artística en un mismo espacio.

Más allá del aspecto competitivo, “Sí Querés Bailar, Bailá” también busca fortalecer la actividad cultural durante la temporada baja turística, generando movimiento en la ciudad y promoviendo el encuentro entre artistas, docentes, bailarines aficionados y público general. En ese sentido, la propuesta se presenta como una celebración del tango entendida no sólo como espectáculo, sino también como práctica social, espacio de aprendizaje y punto de encuentro para distintas generaciones de bailarines. Además, contará con más de cuatro millones de pesos en premios.

Con una programación que combinará competencias, clases, exhibiciones y milongas durante tres días consecutivos, Bariloche volverá a abrir sus puertas al abrazo tanguero. La expectativa generada tras el éxito de la edición inaugural y la presencia de figuras reconocidas del género anticipan un fin de semana en el que la ciudad patagónica buscará reafirmar su lugar dentro del mapa nacional del tango y seguir construyendo un evento que, paso a paso, aspira a convertirse en una cita fija para los amantes de la danza y la cultura popular argentina.

Amadeo Mandarino: 30 años sin una de las voces que hizo bailar al tango

Este 12 de junio se cumplen 30 años del fallecimiento de Amadeo Mandarino, cantor de tango de extensa trayectoria que integró algunas de las formaciones más importantes de la música ciudadana y dejó una huella particular gracias a su estilo sobrio, su fraseo porteño y una carrera atravesada por la amistad y el reconocimiento de grandes figuras del género. Su paso por las orquestas de Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo y Manuel Buzón lo convirtió además en una de las voces que acompañaron el auge del tango bailable durante las décadas de 1930, 1940 y 1950.

Nacido en Buenos Aires en mayo de 1913, creció en el barrio del Abasto, una zona profundamente ligada a la historia del tango. La música formaba parte de su entorno familiar: su hermano Luis Esteban también fue cantor y compositor, mientras que Humberto Mandarino desarrolló una destacada trayectoria como bandoneonista. En ese contexto comenzó a forjarse el artista que, con apenas 17 años, debutó profesionalmente en Radio Splendid acompañado por guitarras.

Sus primeros pasos lo llevaron a actuar junto a la orquesta de Vicente Russo y posteriormente a perfeccionarse bajo la tutela del pianista y compositor Eduardo Pereyra. Más tarde integró el Cuarteto Melodía y desarrolló una intensa actividad radial, una plataforma fundamental para los intérpretes de la época. En junio de 1936 se incorporó a la orquesta de Manuel Buzón, una experiencia que contribuiría a consolidar su nombre dentro del ambiente tanguero.

Uno de los momentos más significativos de su carrera llegó en 1939, cuando fue convocado por Osvaldo Pugliese para participar del debut de la orquesta que el maestro presentó en el histórico café El Nacional de la calle Corrientes. Aquella invitación representó un reconocimiento importante para un cantor que ya comenzaba a ganar prestigio entre músicos y empresarios del circuito porteño.

Sin embargo, su paso más recordado se produjo al incorporarse a comienzos de 1940 a la orquesta de Aníbal Troilo. Allí compartió el puesto de cantor con Francisco Fiorentino, una de las voces emblemáticas de la agrupación. Aunque su permanencia se extendió durante casi dos años, las decisiones comerciales de la industria discográfica de la época limitaron su presencia en los estudios de grabación. Aun así, dejó un registro con la orquesta de Troilo que conserva un enorme valor histórico: el tango «Pájaro ciego», registrado el 28 de mayo de 1941 junto a Fiorentino. Con el paso del tiempo, esta interpretación se transformó en un testimonio fundamental para comprender aquella etapa de una de las orquestas más influyentes de la historia del tango.

Tras su salida de la formación de Troilo volvió a trabajar con Manuel Buzón, período en el que dejó grabaciones como «Al verla pasar», «Mano brava», «Jazmín Simón», «Música de organito», «Fueye» y el vals «Miedo». Aquellas interpretaciones acompañaron una etapa de gran popularidad del tango de salón y ayudaron a consolidar una forma de cantar especialmente apreciada por los bailarines por su claridad rítmica y expresiva. Posteriormente integró las agrupaciones de Alberto Soifer, Emilio Balcarce, Emilio Orlando y Cristóbal Herreros, manteniendo una presencia constante en radios, teatros y escenarios de Buenos Aires.

Desde mediados de la década de 1950 se radicó en Mar del Plata, ciudad donde desarrolló buena parte de su actividad artística posterior. Convertido en una figura habitual de la temporada costera, continuó actuando durante décadas y mantuvo vigencia en programas radiales, espectáculos y presentaciones especiales. Durante los meses de invierno también llevó su música a distintos escenarios del sur argentino y a la ciudad de Buenos Aires. Sus últimas apariciones en la capital incluyeron actuaciones en Canal 11 y en el histórico espacio tanguero El Viejo Almacén, de Edmundo Rivero.

Su último trabajo discográfico apareció en 1991 bajo el título A Pichuco y Fiorentino Eternos en mi recuerdo, un homenaje a dos de los artistas más importantes de su trayectoria. Cinco años después, el 12 de junio de 1996, Amadeo Mandarino falleció dejando detrás una carrera marcada por la elegancia interpretativa y el reconocimiento de sus pares.

A tres décadas de su partida, su nombre sigue ocupando un lugar especial en la memoria del tango. Dueño de una voz de barítono afinada y de un estilo alejado de los excesos, Mandarino representa a una generación de intérpretes que ayudó a construir la época dorada de la música ciudadana. Su legado permanece vivo en aquellas grabaciones que aún hoy permiten descubrir la sensibilidad y el carácter de un cantor que hizo de la amistad, la profesionalidad y el tango una forma de vida, y cuya voz continúa sonando en las pistas donde el abrazo milonguero mantiene vigente la tradición tanguera.

Iñaki Urlezaga vuelve a bailar: el regreso inesperado de una figura histórica del ballet argentino en «El aplauso final»

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A ocho años de su despedida de los escenarios como bailarín, Iñaki Urlezaga anunció su regreso al baile con “El aplauso final”, un espectáculo que lo tendrá nuevamente sobre el escenario en una participación excepcional. La noticia sorprendió al mundo de la danza y marca el retorno de una de las figuras más importantes que ha dado el ballet argentino en las últimas décadas.

Iñaki Urlezaga

Cuando en 2018 Iñaki Urlezaga realizó su gira de despedida y puso fin a su carrera como intérprete, parecía cerrarse definitivamente una etapa histórica para la danza argentina. Por eso, el anuncio de su regreso a los escenarios generó una inmediata repercusión entre colegas, alumnos y amantes del ballet. El reconocido artista volverá a bailar en “El aplauso final”, una producción que él mismo define como un acontecimiento especial dentro de su trayectoria y que tendrá algunas de sus funciones principales los días 26 y 27 de septiembre de 2026 en el Teatro Ópera de Buenos Aires. La propuesta también contempla presentaciones en otras ciudades de la región y reunirá a destacados artistas invitados junto a la Orquesta Sinfónica Municipal de Florencio Varela, dirigida por el maestro Darío Domínguez Xodo.

La propuesta combina una primera parte integrada por fragmentos emblemáticos del repertorio clásico universal y por algunas de las producciones más representativas que acompañaron la carrera de Urlezaga, entre ellas Romeo y Julieta, La Traviata y El lago de los cisnes. La segunda mitad estará dedicada a la obra original que da nombre al espectáculo, concebida como una reflexión artística sobre el recorrido de un bailarín, la despedida de los escenarios y el vínculo que se construye a lo largo de los años con maestros, colegas, directores y espectadores. La puesta contará además con la participación de primeros bailarines invitados, entre ellos Julieta Paul y Bautista Parada.

La noticia adquiere una dimensión especial porque Urlezaga había mantenido desde su retiro una actividad principalmente vinculada a la dirección artística, la enseñanza, la producción y la difusión de la danza. Sin embargo, esta propuesta lo llevó a reconsiderar una decisión que parecía definitiva. En una entrevista con Clarín, el artista reconoció que nunca imaginó volver a bailar después de su despedida formal y habló con sinceridad sobre los desafíos que implica regresar a los escenarios a los 50 años. “Voy a hacer movimientos gráciles, pero no me voy a poner la calza”, señaló con humor. También admitió que el paso del tiempo modifica inevitablemente las posibilidades físicas de cualquier bailarín: “Tengo dolores físicos y padezco bailar”, expresó. En la misma entrevista aclaró que el público no encontrará al intérprete de hace dos décadas: “Bailar como me han visto bailar no lo van a ver”. Lejos de buscar una repetición de sus años de máximo virtuosismo técnico, el proyecto propone un encuentro distinto, atravesado por la experiencia y la madurez artística.

Nacido en La Plata el 12 de diciembre de 1975, Iñaki Urlezaga es considerado una de las figuras más destacadas de la historia reciente del ballet argentino. Se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, integró el Ballet Estable del Teatro Colón y desarrolló una destacada carrera internacional a partir de su incorporación al Royal Ballet de Londres en 1995 por invitación de Sir Anthony Dowell. Allí permaneció durante una década interpretando algunos de los principales roles del repertorio clásico. Más adelante también trabajó junto al Het National Ballet de los Países Bajos y se presentó en importantes escenarios de Europa, América y Asia. En el año 2000 fundó Ballet Concierto, compañía con la que impulsó numerosas giras y proyectos de difusión de la danza en todo el país. A lo largo de su trayectoria recibió múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos Premios Konex y distinciones obtenidas en prestigiosos concursos internacionales.

Más allá de los logros acumulados, el anuncio tiene un fuerte componente simbólico. La historia reciente de la danza argentina cuenta con pocos regresos de esta magnitud después de una despedida formal de los escenarios. En ese sentido, “El aplauso final” no aparece solamente como un nuevo espectáculo, sino también como una oportunidad para volver a ver en escena a un artista que marcó a varias generaciones de bailarines y espectadores.

A veces las despedidas no son definitivas. O, al menos, algunas merecen un regreso inesperado. Ocho años después de haber cerrado una etapa histórica de su carrera, Iñaki Urlezaga volverá a encontrarse con el público desde el lugar que lo convirtió en una referencia internacional: el escenario. Y esa sola noticia ya transforma a “El aplauso final” en uno de los acontecimientos más esperados de la temporada de danza.

Pase Cultural para jubilados 2026: cómo acceder a clases de tango, teatro y peñas gratuitas en CABA

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El programa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ofrece a jubilados y pensionados acceso a actividades culturales gratuitas, descuentos en teatros, entradas para espectáculos y propuestas vinculadas al tango y la música popular. Qué beneficios incluye, quiénes pueden acceder y cuáles son algunas de las actividades destacadas de junio.

Clase de tango para los jubilados

La cultura también puede ser una herramienta de inclusión y encuentro. Con esa premisa funciona el Pase Cultural para Adultos Mayores, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires que busca acercar a jubilados y pensionados a distintas actividades artísticas mediante entradas gratuitas, descuentos y propuestas especialmente pensadas para este sector de la población.

El beneficio está destinado a personas mayores de 60 años que residan en la Ciudad de Buenos Aires y perciban una jubilación o pensión . A través de una credencial física o digital, los beneficiarios pueden acceder a promociones, descuentos, actividades gratuitas y propuestas especiales organizadas por la red de espacios culturales adheridos.

Entre las iniciativas que más interés despiertan entre los amantes de la danza se encuentra la denominada «Milonga de Campeones», un ciclo gratuito que se desarrolla todos los lunes de junio en la Casa de la Cultura, ubicada en Avenida de Mayo 575. La actividad se realiza de 18 a 21 horas y propone una experiencia completa: una clase de tango a las 6 de la tarde, una milonga social con musicalización de DJ desde las 19 y una exhibición de baile a partir de las 20. La entrada es libre, gratuita, sin inscripción previa y sujeta a la capacidad de la sala.

El ciclo comenzó el pasado lunes 1 de junio con la participación de Iván Franco y Magalí Tokian, campeones de la Ciudad de Buenos Aires en la categoría Milonga. Este lunes 8 de junio será el turno de Maxi Cristiani y Evgeniia Samoilova, una dupla integrada por el campeón mundial de Tango de Pista 2013 y la campeona europea de Tango Escenario 2023. La programación continuará el 15 de junio con Karen Digiovanni y Luciano Cáceres, la pareja más elegante del Mundial de Tango 2009; el 22 con Bruno Mayo y Melissa Parra, los campeones de la Ciudad categoría Milonga 2006; y el 29 con Paula Tejeda y Lucas Carrizo, quienes se consagraron campeones de Tango de Pista de la Ciudad 2010. Todas propuestas con reconocidos referentes de la danza tanguera.

Otro de los grandes atractivos del Pase Cultural es el acceso al teatro. Los beneficiarios pueden obtener descuentos de hasta el 50%, promociones 2×1 y, en determinados casos, entradas gratuitas para distintas salas porteñas. Entre los espacios incluidos figuran teatros públicos como el San Martín, el Presidente Alvear, el Regio, el Sarmiento y el Teatro de la Ribera, además de salas independientes y propuestas gestionadas a través de Alternativa Teatral.

La oferta cultural no se limita al tango ni al teatro. Durante los últimos días también se realizaron peñas y encuentros musicales gratuitos destinados a adultos mayores, una propuesta que busca fomentar la participación social y el disfrute de las expresiones populares argentinas. Estas actividades forman parte de una agenda que se renueva periódicamente y que incluye además museos, cine, librerías, conciertos, talleres y visitas guiadas.

Para acceder al beneficio, los interesados pueden realizar el trámite de manera digital a través de la plataforma de Trámites a Distancia del Gobierno de la Ciudad. Además, se recomienda consultar los canales oficiales del Pase Cultural para verificar los puntos de atención presencial habilitados y los requisitos vigentes. Entre las condiciones generales se encuentran tener 60 años o más, ser jubilado o pensionado y acreditar residencia en la Ciudad de Buenos Aires mediante la documentación correspondiente.

En una etapa en la que muchas veces el costo de las entradas o de las actividades recreativas puede transformarse en una barrera, el Pase Cultural se presenta como una herramienta para ampliar el acceso a la vida artística porteña. Ya sea a través de una clase de tango con campeones internacionales, una función teatral, una peña folklórica o una visita a un museo, la iniciativa busca que la cultura siga siendo un espacio de encuentro, aprendizaje y participación para los adultos mayores de la Ciudad.

Día del Cuarteto 2026: el origen del ritmo que nació con Leonor Marzano y conquistó al país

Cada 4 de junio Argentina celebra el Día del Cuarteto, una fecha que recuerda el nacimiento oficial de un género surgido en Córdoba en 1943 y que, más de ocho décadas después, continúa convocando multitudes. La historia de Leonor Marzano, el Cuarteto Característico Leo y la transformación de una música regional en patrimonio cultural reconocido por la UNESCO.

Cuarteto Característico Leo

Hay géneros musicales que nacen como una expresión local y permanecen ligados a un territorio. Otros, en cambio, logran atravesar fronteras geográficas, sociales y generacionales hasta convertirse en parte de la identidad de un país. El cuarteto pertenece a este último grupo. Cada 4 de junio, Argentina celebra el Día del Cuarteto, una fecha que recuerda la primera presentación pública del Cuarteto Característico Leo en 1943 y que rinde homenaje a una de las manifestaciones culturales más representativas de Córdoba y de la música popular argentina.

La elección de la fecha remite a un acontecimiento considerado fundacional. El 4 de junio de 1943, el Cuarteto Característico Leo realizó una transmisión radial para los oyentes de LV3 Radio Córdoba que marcó el nacimiento oficial del género. Integrado por Leonor Marzano, junto a su padre Augusto Marzano, Miguel Gelfo, Luis Cabero y Fernando Achaval, el conjunto desarrolló un sonido distintivo que pronto comenzó a diferenciarse de otras expresiones musicales de la época.

En esa construcción tuvo un papel fundamental Leonor Marzano, pianista y figura clave en la historia del cuarteto. Según la tradición más difundida y respaldada por distintas investigaciones sobre el género, fue ella quien desarrolló el característico ritmo conocido como “tunga-tunga”. Con la mano izquierda marcaba en los registros graves del piano un patrón que imitaba el golpe del contrabajo y acentuaba el compás saltado, mientras que con la mano derecha reproducía la alegría melódica propia del acordeón. Esa combinación terminó dando origen a una sonoridad única que se transformó en la marca registrada del cuarteto cordobés.

Aunque sus raíces combinan influencias de géneros europeos como la tarantela italiana, el pasodoble español y algunos ritmos centroeuropeos, el cuarteto desarrolló rápidamente una identidad propia. Durante décadas fue la banda sonora de bailes populares, clubes de barrio y celebraciones comunitarias, especialmente entre los sectores trabajadores de Córdoba.

Su crecimiento, sin embargo, no estuvo exento de obstáculos. Diversas investigaciones y testimonios históricos señalan que el género sufrió durante años el desprecio de ciertos sectores sociales que lo consideraban una música marginal. Además, durante algunos períodos dictatoriales, distintas expresiones de la cultura popular vinculadas a los bailes masivos fueron objeto de restricciones y controles. Lejos de desaparecer, el cuarteto fortaleció su arraigo popular y continuó expandiéndose.

La historia posterior del género puede contarse a través de algunos de sus grandes protagonistas. Figuras como Carlos ‘La Mona’ Jiménez, Rodrigo Bueno, Gary, Jean Carlos, Pelusa y, más recientemente, agrupaciones como La K’onga, Q’Lokura y artistas como Luck Ra, ampliaron su alcance y acercaron el ritmo cordobés a nuevas generaciones de oyentes y bailarines.

El reconocimiento institucional también acompañó ese recorrido. En el año 2000, la Legislatura de Córdoba sancionó la Ley Provincial 8855, que estableció oficialmente el 4 de junio como Día del Cuarteto. Más tarde, en 2013, el Congreso de la Nación declaró al cuarteto Patrimonio Cultural Inmaterial de los Argentinos. El punto más alto de ese proceso llegó en diciembre de 2025, cuando la UNESCO incorporó al cuarteto a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. De esta manera, se sumó a otras expresiones culturales argentinas reconocidas internacionalmente, como el Tango, el Filete Porteño y el Chamamé.

Hoy, a más de ocho décadas de aquella histórica transmisión radial de 1943, el cuarteto sigue siendo mucho más que un género musical. Es una forma de encuentro social, una tradición bailable que atraviesa generaciones y una de las expresiones culturales más reconocibles de la Argentina contemporánea. Cada 4 de junio, la celebración no solo recuerda un origen: también confirma la vigencia de un ritmo que nació en Córdoba y terminó convirtiéndose en patrimonio de todos.

Gaspar Godoy: “Dirigir el espectáculo en Chanta Cuatro será una gran alegría y responsabilidad”

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A casi tres décadas de sus primeros pasos en el tango, el bailarín cordobés repasa su recorrido artístico, la conquista del Mundial de Tango, su historia junto a Carla Mazzolini, las giras por Japón, el proyecto social que impulsa en Uruguay y el desafío de asumir la dirección artística del histórico espacio Chanta Cuatro.

Gaspar Godoy y Carla Mazzolini

Hay trayectorias que parecen atravesadas por la casualidad, aunque detrás de ellas existan años de trabajo, formación y perseverancia. La de Gaspar Godoy es una de esas historias. Referente de una generación de bailarines que creció junto a la expansión internacional del tango, el cordobés construyó una carrera que lo llevó desde sus primeras clases siendo adolescente hasta los escenarios más importantes del mundo. Hoy, mientras se prepara para asumir junto a Carla Mazzolini la dirección artística del espectáculo de Carlos Gardel en Chanta Cuatro, mira hacia atrás y encuentra un recorrido marcado por desafíos, viajes, reinvenciones y una pasión que nació casi por sorpresa.

Su primer contacto con el tango ocurrió en 1998, cuando tenía apenas 13 años. Durante un espectáculo de despedida organizado para su hermano mayor antes de emigrar a España, observó desde la platea a una pareja de niños bailando tango. Aquella imagen fue suficiente para despertar su curiosidad. “Recuerdo que miré a mi madre y le dije: ‘si ellos pueden hacer eso y compartir tiempo con mi hermano, yo también lo puedo hacer’”, cuenta. Pocos días después tomó su primera clase y nunca más se alejó del género. “Podemos decir que empecé por envidia”, bromea.

Desde entonces fue testigo privilegiado de la transformación de la escena tanguera. Para Godoy, uno de los puntos de inflexión más importantes fue la creación del Campeonato Mundial de Tango en 2003. “Hubo un quiebre en la historia del tango cuando nació el Mundial. Cambió muchísimo todo y lo sigue haciendo. Creo que la organización del evento no tenía idea que iba a generar tantos cambios dentro de la escena”, asegura. Según explica, la aparición de las categorías Tango de Pista y Tango Escenario modificó profundamente la manera de entender y desarrollar la danza. “Antes de eso, el tango era uno solo”, resume.

Ese mismo año llegó uno de los momentos decisivos de su carrera: la consagración en el campeonato junto a su entonces compañera de baile. Lejos de considerar aquel logro como una meta cumplida, lo recuerda como el verdadero comienzo de su formación artística. “Muchas personas piensan que ganar un Mundial es llegar a todo. Para mí fue un trampolín para darme cuenta de que recién ahí podía empezar a construir mi carrera como artista”, afirma. Al venir de Córdoba, Gaspar no tenía las herramientas para poder desarrollarse bien, y es por eso que aprovechó el impulso para poder empezar a estudiar de manera más profesional lo que quería hacer. El reconocimiento le abrió puertas, le permitió viajar por el mundo y compartir experiencias con figuras que hasta entonces admiraba desde lejos. “Me cambió la vida”.

También gracias a aquella conquista comenzó una relación profesional que se mantiene hasta hoy con Japón. Lo que inicialmente iba a ser una breve experiencia de 15 días, terminó convirtiéndose en un vínculo de más de dos décadas. Godoy recuerda que el primer viaje surgió a través de un productor japonés que conoció a los campeones mundiales y decidió invitarlos a trabajar. Al haber ganado el Mundial, tuvieron un contrato de trabajo durante un año con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. «No cobramos un peso extra ya que el salario venía por parte del contrato del Estado, por lo que no tuvimos remuneración alguna por el viaje», recuerda. Sin embargo, al enterarse de esto, el productor les ofreció que si ellos trabajaban bien iban a laborar juntos durante mucho tiempo. “Es al día de hoy que llevo 24 años trabajando con él, sin haber firmado nunca nada. Siempre con respeto, honor y la palabra como es tradición en su cultura”, destaca.

En paralelo, la vida personal también fue encontrando su lugar dentro del tango. Su historia con Carla Mazzolini comenzó mucho antes de convertirse en una de las parejas artísticas más reconocidas del circuito. “Primero fue compañera de vida y luego de baile”, cuenta. Se conocieron trabajando en una misma compañía y durante casi dos años, él insistió con invitaciones que siempre recibían la misma respuesta: «Era todos los días tratar de invitarla a una cena, un café o lo que sea, remando y mandándole mensajes para constantemente recibir un ‘no, gracias’ de ella». Hasta que un día ella le aceptó una salida al cine, y desde ese momento sus vidas cambiaron para siempre. Al poco tiempo comenzaron su relación y, hacia 2010, decidieron emprender juntos a la par el camino profesional sobre los escenarios para terminar siendo un dúo que toda persona de la escena conoce y admira.

La pandemia también marcó un antes y un después en sus vidas. En 2020, quedaron varados en Japón junto a su hijo cuando comenzaron a cerrarse las fronteras. Durante aquellos meses inciertos, Godoy se contagió de COVID-19 y permaneció internado durante veinte días: «El tema fue que, al ser la primera oleada en el mundo, los médicos no sabían bien qué darme o cómo tratar el virus, por lo que simplemente me daban un calmante para el dolor y poco más». Tras recuperarse, la familia logró regresar gracias a la intervención de la embajada uruguaya, ya que la argentina en ese momento no tenía vuelos de repatriación, y se instaló en Paysandú. “Se puede decir que gracias al virus arrancamos una nueva vida en otro país”, reflexiona. El cambio fue muy grande en cuanto a la seguridad porque en Buenos Aires vivían en pleno centro y en donde ahora se encuentran es más tranquilo.

Fue precisamente allí donde nació uno de los proyectos que más orgullo le generan: “Paysandú es Tango”. Lo que comenzó como un simple ciclo de clases terminó convirtiéndose en una plataforma de formación artística para jóvenes bailarines. El proyecto creó un elenco estable, impulsó una orquesta de tango, promovió la capacitación de nuevas generaciones e incluso alcanzó notoriedad televisiva al llegar a la final de Got Talent. “La culminación llegó cuando logramos que seis integrantes hoy puedan vivir del tango gracias al proyecto, dos de ellos están en Buenos Aires y los otros cuatro están en Lituania”, confiesa. Para Godoy, el mayor logro fue demostrar que el tango también puede ser una herramienta de desarrollo para los más jóvenes y poder lograr que el género llegue a las escuelas de Paysandú para que los niños tengan la posibilidad de conocerlo desde otra perspectiva.

A lo largo de estos años, también tuvo la posibilidad de convertirse en jurado del Mundial de Tango, una experiencia que describe como un privilegio. “Es estar buscando a los mejores del mundo en el género tanguero y no es poca cosa”, sostiene. Ahora que está como organizador de preliminares, no tiene la autorización para ser juez. Sin embargo, al nacer en los Mundiales, para Gaspar pasar con el tiempo a ser jurado es una satisfacción y una responsabilidad muy grande.

Ahora, sin embargo, el desafío es diferente. La reapertura de Chanta Cuatro lo encuentra dando un paso nuevo en su carrera: asumir la dirección artística de un espectáculo dedicado a Carlos Gardel. Y aunque está acostumbrado a los escenarios, reconoce que esta responsabilidad tiene un peso especial. “Todo tanguero ha querido estar en ese emblemático lugar. Saber que reabre sus puertas y que tenemos la posibilidad con Carla de dirigir el espectáculo es una inmensa alegría y una responsabilidad gigante”, afirma. Para Godoy, el reto implica salir de la comodidad del baile para asumir una mirada integral sobre el espectáculo. “Es salir de la zona de confort del bailarín escénico y ponerse en el papel de director”, concluye.

Si algo demuestra la historia de Gaspar Godoy es que el tango sigue siendo un territorio de transformación permanente. Desde aquel adolescente cordobés que descubrió el género observando a dos niños bailar hasta el director artístico que se prepara para encabezar una nueva etapa en Chanta Cuatro, su recorrido refleja cómo la pasión, la resiliencia y la capacidad de reinventarse pueden convertir una vocación temprana en una vida entera dedicada al arte junto a quienes más amás.

Gualeguaychú vibró al ritmo del 2×4 y ya tiene a sus representantes rumbo al Mundial de Tango BA 2026

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La ciudad entrerriana fue escenario durante el fin de semana de una nueva edición de las Preliminares Oficiales del Tango BA Festival y Mundial. Con competencias, capacitaciones, exhibiciones y una destacada convocatoria de bailarines de distintas provincias, la sede consagró a sus ganadores y definió a la pareja que avanzará a las instancias decisivas del certamen internacional en Buenos Aires.

Gualeguaychú volvió a convertirse este fin de semana en uno de los puntos de encuentro más importantes del tango argentino. Durante el sábado 30 y el domingo 31 de mayo, la ciudad fue sede de las Preliminares Oficiales del Tango BA Festival y Mundial 2026, una de las competencias clasificatorias que integran el circuito internacional rumbo al tradicional certamen que cada año culmina en la Ciudad de Buenos Aires. Con una intensa programación que combinó competencia, formación, exhibiciones y espacios de encuentro para bailarines y aficionados, la ciudad reafirmó su lugar dentro del calendario oficial del tango nacional.

La actividad se desarrolló en el Club Recreo Argentino y reunió a parejas provenientes de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Corrientes y también de las ciudades bonaerenses de Zárate y Campana, regiones habilitadas para participar en esta sede. A lo largo de las dos jornadas, el evento ofreció no solo las instancias competitivas, sino también workshops, espacios de intercambio y propuestas abiertas al público, combinando el espíritu de la competencia con actividades vinculadas a la difusión y el fortalecimiento de la cultura tanguera.

La jornada inicial estuvo marcada por las primeras rondas de competencia y por distintas actividades formativas vinculadas a la musicalización, la historia del tango y herramientas coreográficas para la pista. Según destacaron los organizadores, uno de los aspectos más valorados del encuentro fue precisamente la posibilidad de combinar el nivel competitivo con instancias de aprendizaje y reflexión sobre el baile social. El clima de camaradería entre participantes y público fue una de las postales más destacadas del fin de semana.

La definición llegó el domingo 31 de mayo. Desde el mediodía se desarrolló un workshop sobre el abrazo y la caminata como base del baile social, abordando además los acentos rítmicos y melódicos en el fraseo, a cargo de Gisela Paula Natoli y Facundo de la Cruz, dos de las figuras convocadas para integrar el jurado. Más tarde se realizaron las acreditaciones de los finalistas y posteriormente tuvo lugar la semifinal y final de la competencia. La programación incluyó además una exhibición especial de Iván Leonardo Romero y Silvana Núñez, completando una jornada que mantuvo al público siguiendo cada presentación con atención y entusiasmo.

En la categoría oficial Tango Pista, la gran ganadora fue la pareja integrada por Ingrid Iregui, representante de Gualeguaychú, y Luis Ángel Rojas, de Paraná. Gracias a esta consagración, ambos obtuvieron el pase a los cuartos de final que se realizarán en Buenos Aires dentro del marco del Tango BA Festival y Mundial 2026. Además, la organización local otorgará a los campeones pasajes y estadía para participar de esa instancia, uno de los beneficios más valorados por los competidores de las sedes preliminares. El segundo puesto fue para Mariel Quintana Grasso y Cristian Quevedo, representantes de Maciá y Santa Fe, mientras que el tercer lugar quedó en manos de Ángela Sarmiento y Félix Bon, también de Gualeguaychú.

Además de la competencia oficial, la sede entrerriana presentó categorías locales complementarias que ampliaron la participación de los bailarines. En Tango Senior, los campeones fueron Liliana Haydée Salinas y Elbio Omar Peralta, de Santa Fe. El segundo lugar fue para Nancy Beatriz Cisneros y Gualberto Salvador Cuevas, de Campana, mientras que el tercer puesto correspondió a Teresita Torres y Víctor Doello, representantes de Gualeguaychú. Por su parte, en la categoría Vals y Milonga volvieron a imponerse Ingrid Iregui y Luis Ángel Rojas, reafirmando el gran nivel mostrado durante todo el fin de semana. El segundo lugar fue para Mariel Quintana Grasso y Cristian Quevedo, mientras que Ángela Sarmiento y Félix Bon completaron el podio en la tercera posición. Estas modalidades formaron parte de una propuesta especial impulsada por la organización local y no corresponden a las categorías oficiales del Mundial que se disputará en Buenos Aires.

La evaluación estuvo a cargo de un jurado integrado por Gisela Paula Natoli, Silvana Núñez, Iván Leonardo Romero y Facundo de la Cruz, todos referentes con amplia trayectoria en el tango argentino y experiencia en festivales y competencias oficiales. Como veedor oficial participó Martín Frosio, productor general del Festival y Mundial de Tango.

Con una importante convocatoria de público, actividades paralelas y parejas llegadas desde distintos puntos de la región, Gualeguaychú volvió a demostrar por qué se consolidó como una de las sedes oficiales del Tango BA. Mientras los ganadores ya comienzan a prepararse para su próximo desafío en Buenos Aires, la ciudad cerró un fin de semana marcado por la competencia, la formación y el encuentro entre bailarines, reafirmando el lugar que el tango ocupa dentro de la vida cultural de la región.