Inicio Blog Página 3

Andrés Chazarreta y el Día del Folklorista: a 150 años del hombre que llevó las danzas argentinas a los grandes escenarios

Cada 29 de mayo, Argentina celebra el Día Nacional del Folklorista en homenaje al nacimiento de Andrés Chazarreta, figura clave para la preservación y difusión de las danzas y músicas tradicionales. En 2026, además, la fecha coincide con el 150° aniversario del nacimiento del artista santiagueño que transformó para siempre la cultura popular argentina.

Cada 29 de mayo, el calendario cultural argentino vuelve la mirada hacia una figura imprescindible para entender la historia del folklore nacional: Andrés Avelino Chazarreta. La fecha, instituida oficialmente en 2011 mediante la Ley 26.665, recuerda el nacimiento del músico, investigador y recopilador santiagueño nacido el 29 de mayo de 1876, considerado uno de los grandes responsables de haber llevado las danzas tradicionales argentinas desde los patios y reuniones populares hasta los escenarios teatrales del país. Este 2026, además, la conmemoración adquiere un valor especial: se cumplen exactamente 150 años de su nacimiento.

Aunque hoy muchas de las danzas folklóricas argentinas forman parte del patrimonio cultural cotidiano, a comienzos del siglo XX la situación era muy distinta. En una Buenos Aires profundamente influenciada por las modas europeas, las expresiones artísticas del interior del país solían ser vistas como manifestaciones menores o incluso “rústicas”. En ese contexto, Chazarreta emprendió una tarea que terminaría siendo decisiva: recorrer provincias, recopilar músicas, reconstruir coreografías y preservar tradiciones que hasta entonces se transmitían principalmente de manera oral.

Maestro rural, violinista y apasionado investigador, Chazarreta comenzó a reunir bailarines y músicos hacia 1906 para formar lo que luego sería su célebre Compañía de Arte Nativo. Con ese conjunto inició extensas giras por distintas regiones argentinas, presentando gatos, chacareras, zambas, escondidos y vidalas en una época en la que muchas de esas expresiones ni siquiera tenían documentación escrita sistemática. También publicó los libros Coreografía de danzas folklóricas, fundamentales para la enseñanza y preservación de estas manifestaciones culturales.

Uno de los episodios más recordados de su trayectoria ocurrió el 16 de marzo de 1921, cuando presentó a su compañía en el antiguo Teatro Politeama de Buenos Aires. Aquella función es considerada un punto de inflexión para el folklore argentino. La llegada de músicos y bailarines del interior a uno de los escenarios más prestigiosos de la capital generó sorpresa e incluso rechazo en ciertos sectores porteños acostumbrados a espectáculos europeos. Distintas reconstrucciones históricas señalan que parte del público reaccionó con frialdad e incluso abandonó la sala durante la función. Sin embargo, la intervención del escritor e intelectual Ricardo Rojas resultó decisiva: desde las páginas de La Nación defendió el espectáculo y lo definió como “un trozo de la vida del interior trasplantada a la ciudad cosmopolita”. Con el correr de las funciones, la propuesta terminó convirtiéndose en un éxito y abrió una nueva etapa para la difusión del folklore argentino en los grandes escenarios urbanos.

La historia de Chazarreta también está atravesada por episodios simbólicos que reflejan las tensiones culturales de la época. En 1911, por ejemplo, intentó presentarse en el Teatro 25 de Mayo de Santiago del Estero, pero le negaron el espacio bajo el argumento de que estaba reservado “para compañías de primer orden”. Años más tarde, aquel mismo artista terminaría siendo reconocido como uno de los mayores impulsores de la identidad cultural argentina.

Además de compositor y director, Chazarreta realizó una enorme tarea de recopilación histórica. Durante sus viajes reunió centenares de melodías y danzas tradicionales, llegando a registrar cerca de 395 piezas en SADAIC entre obras propias y recopilaciones. Entre sus trabajos más valorados aparece la recuperación de la “Zamba de Vargas”, conocida como «la madre de todas las zambas» y la zamba más antigua de la que se tenga registro musical.

A 150 años de su nacimiento, la figura de Andrés Chazarreta sigue ocupando un lugar central en la danza folklórica argentina. Cada festival, cada peña y cada escenario donde suenan chacareras, gatos o zambas mantiene viva parte de aquella tarea de rescate cultural iniciada hace más de un siglo. El Día Nacional del Folklorista no solo homenajea a un artista fundamental: también recuerda el momento en que las danzas populares argentinas comenzaron a ser reconocidas como una parte esencial de la identidad cultural del país.

25 de Mayo: los bailes que acompañaron a Argentina en la Revolución de Mayo

Entre cielitos, gatos, candombes y contradanzas, la música y el baile también formaron parte de la vida cotidiana en el Buenos Aires de 1810. Qué danzas se practicaban realmente durante la época revolucionaria y cuáles son los mitos históricos que todavía persisten en las celebraciones patrias.

Cada 25 de Mayo, la Argentina vuelve la mirada hacia 1810 para recordar la Revolución de Mayo y la conformación del Primer Gobierno Patrio. Pero además de las discusiones políticas y los acontecimientos históricos que marcaron el inicio del camino independentista, aquella época también estuvo atravesada por la música y la danza, expresiones culturales que reflejaban la diversidad social, étnica y popular del Río de la Plata. Detrás de las escarapelas, los actos escolares y las recreaciones patrióticas, existía un universo de bailes criollos, europeos y afrodescendientes que formaban parte de la vida cotidiana de la sociedad colonial.

Lejos de la imagen homogénea que muchas veces dejaron las representaciones escolares del siglo XX, el Buenos Aires de 1810 convivía con distintas tradiciones culturales. En los salones de las familias acomodadas predominaban danzas europeas como el minué, la contradanza, el vals, la alemanda o las boleras, heredadas de las modas españolas y francesas que circulaban entre la élite virreinal. Mientras tanto, en patios, pulperías y reuniones populares comenzaban a expandirse expresiones criollas que luego se convertirían en símbolos de la identidad folklórica argentina.

Entre esas danzas aparecía el cielito, considerado una de las formas coreográficas más representativas de la época revolucionaria. De raíz criolla y derivado de la contradanza europea adaptada al Río de la Plata, el cielito combinaba música, canto y figuras coreográficas grupales. Distintas fuentes especializadas en folklore argentino señalan que fue una de las primeras manifestaciones musicales vinculadas directamente al clima político y patriótico que acompañó las guerras de independencia.

También se practicaban el gato y el malambo. El gato, llegado desde Lima vía Chile y posteriormente expandido en el territorio rioplatense, se caracterizaba por el juego de galanteo entre las parejas, los desplazamientos ágiles y el uso del pañuelo como elemento expresivo. El malambo, en cambio, era una danza individual masculina asociada al ámbito rural y al lucimiento del zapateo, especialmente entre gauchos y trabajadores de las estancias. Más que una danza social, funcionaba como una demostración de destreza, resistencia y habilidad rítmica.

Otra presencia fundamental de la época era el candombe, practicado por las comunidades afrodescendientes que formaban una parte central de la población porteña de comienzos del siglo XIX. Sus reuniones, muchas veces llamadas “tambos” o “tangos”, términos que hacían referencia a reuniones, fiestas o bailes, incluían música de tambores, canto y danza colectiva. La participación afro en la vida cultural del período fue decisiva, aunque durante décadas quedó invisibilizada en numerosos relatos históricos tradicionales. Hoy, distintas investigaciones académicas y culturales recuperan esa dimensión para comprender de manera más completa el entramado social del Buenos Aires revolucionario.

El caso del pericón merece una aclaración especial. Aunque suele aparecer como la gran “danza patria” en actos escolares y celebraciones oficiales, el Pericón Nacional tal como se conoce actualmente corresponde a una reconstrucción y codificación posterior, desarrollada varias décadas después de 1810. En tiempos de la Revolución existían formas primitivas o antiguas vinculadas al cielito y al pericón temprano, pero no la versión coreográfica estandarizada que se popularizó más adelante con bastonero, figuras complejas y organización escénica definida.

Algo similar ocurre con el vestuario tradicional asociado al 25 de Mayo. Muchas de las imágenes que hoy forman parte del imaginario popular —como los peinetones enormes, las telas a lunares o ciertos vestidos ampulosos— pertenecen en realidad a décadas posteriores. Los especialistas en folklore histórico remarcan que buena parte de la estética utilizada en actos escolares responde más a una construcción simbólica nacional que a una reconstrucción exacta de la moda de 1810. Aun así, esos elementos terminaron consolidándose como parte del lenguaje visual con el que generaciones enteras aprendieron a representar la historia patria.

Con el paso del tiempo, otras danzas folklóricas como la chacarera o la zamba comenzaron a incorporarse a las celebraciones patrias contemporáneas, aunque no correspondan específicamente al contexto de Mayo de 1810. Su presencia actual refleja cómo la fecha fue ampliando su dimensión cultural hasta transformarse en una celebración de la identidad argentina en sentido más amplio.

Más de dos siglos después, el 25 de Mayo continúa encontrando en la danza una de sus expresiones culturales más potentes. Desde los cuadros folklóricos escolares hasta las peñas y festivales populares que se organizan cada año en distintos puntos del país, el movimiento sigue funcionando como una forma de memoria colectiva. Porque además de recordar un hecho político fundacional, las danzas también permiten reconstruir los gestos, sonidos y encuentros de una sociedad que comenzaba a imaginarse como nación.

Premios Tango Siglo XXI 2026: una noche de reconocimientos, homenajes y nuevas voces para la música ciudadana

0

La segunda edición de los Premios Tango Siglo XXI reunió el miércoles 20 de mayo en Hasta Trilce a 150 músicos, cantores, compositores, bailarines y referentes de la escena contemporánea del tango en una ceremonia que volvió a poner en primer plano a una generación artística decidida a expandir los límites del género sin perder el vínculo con su tradición. La gala, realizada en Buenos Aires, reconoció producciones editadas durante el último año y consolidó a estos galardones como uno de los espacios más importantes para visibilizar el presente de la música ciudadana.

Impulsados por periodistas, investigadores y trabajadores culturales ligados al tango actual, los Premios Tango Siglo XXI nacieron con el objetivo de distinguir obras y artistas que muchas veces quedan fuera de los grandes circuitos de premiación tradicionales. La ceremonia del miércoles mostró nuevamente esa diversidad estética que atraviesa hoy al tango argentino: desde orquestas típicas y discos milongueros hasta propuestas experimentales, fusiones contemporáneas y nuevos formatos independientes.

Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con el premio a Mejor Disco Orquesta Instrumental para “Legado”, de la Orquesta Típica Julio Pane. El reconocimiento fue recibido por Yoyo Pane en nombre de su padre, histórico bandoneonista y figura fundamental del tango argentino fallecido en 2024. La ovación del auditorio marcó uno de los instantes más conmovedores de una ceremonia atravesada por la memoria y el reconocimiento generacional.

Entre los principales ganadores también sobresalió Noelia Sinkunas, distinguida como Mejor Disco Solista Instrumental por “Las cuatro estaciones”, mientras que “Con todo”, de Horacio Romo, Pablo Agri y Emiliano Messiez, obtuvo el premio a Mejor Disco Grupo de Cámara Instrumental. En la categoría Tango Canción fue reconocida “La noche interminable”, de Orquesta Cuerdas del Plata y Mariana Michi, y en Tango Milonguero el galardón quedó para “Icónico y barrial”, de Orquesta Misteriosa Buenos Aires.

La escena de las nuevas búsquedas también tuvo fuerte presencia durante la premiación. “Tangomorphosis”, de Pablo Estigarribia, ganó en Tango-Fusión; “Re”, de Otros Aires, fue distinguido en Electrotango; y “Julián Peralta: Sofía y los sueños”, de Mariano González Calo, Julián Peralta y Orquesta Cuerdas del Plata, recibió el reconocimiento en Nuevas Tendencias. A su vez, “Rovira 100”, del grupo Sónico, obtuvo el premio Invocación, dedicado a relecturas y reinterpretaciones de obras históricas del tango.

Uno de los datos más comentados de la noche fue el empate en la categoría EP Tango Cantado, donde fueron premiados tanto “Sesión Parque Leloir”, de Julieta Laso, como “Troilo”, de Cucuza Castiello y Tango Bardo. El resultado reflejó dos formas muy distintas —aunque igualmente celebradas— de abordar el repertorio tanguero contemporáneo.

Además de los premios competitivos, la ceremonia incluyó reconocimientos especiales a figuras e instituciones de enorme peso cultural. Entre ellos estuvieron Amelita Baltar, la Orquesta El Arranque, la Escuela Popular de Música de Avellaneda y el programa Metatango de Radio Nacional Tango. También hubo un homenaje In Memoriam para Ana Postigo, actriz, cantante y referente fundamental de la cultura popular argentina.

La conducción estuvo a cargo de Andrés Valenzuela y Marina Combis, mientras que uno de los segmentos artísticos de la noche fue protagonizado por la compañía MyM Proyecto Tango, que presentó un fragmento de la obra “Desarraigo”, dirigida por los coreógrafos Mailén Oucharick y Miguel Santillán. La participación de la compañía aportó el cruce entre música y danza que atraviesa históricamente al tango y que continúa renovándose en las nuevas generaciones escénicas.

Lejos de mostrarse como una escena nostálgica o detenida en el tiempo, la segunda edición de los Premios Tango Siglo XXI volvió a exhibir un panorama dinámico, diverso y en movimiento. Entre homenajes a figuras históricas y nuevas producciones independientes, la ceremonia dejó en claro que el tango contemporáneo sigue encontrando maneras de dialogar con el presente sin perder la memoria de su tradición.

Mario Pomar: a 39 años del adiós a una de las voces más elegantes del tango

El 21 de mayo de 1987 fallecía Mario Pomar, uno de los cantores más refinados del tango argentino. Dueño de un estilo sobrio y expresivo, su recorrido junto a figuras como Carlos Di Sarli lo convirtió en una de las voces más recordadas de la década del cincuenta y en un intérprete profundamente valorado dentro del universo milonguero.

Cada aniversario del fallecimiento de Mario Pomar invita a volver sobre una de las voces más distinguidas del tango argentino de mediados del siglo XX. Nacido en Buenos Aires el 1 de abril de 1920 bajo el nombre de Mario Celestino Corrales, Pomar construyó una carrera marcada por la elegancia interpretativa, el fraseo preciso y una presencia artística que encontró su punto más alto junto a algunas de las grandes orquestas de la época dorada del género. A 39 años de su muerte, ocurrida el 21 de mayo de 1987, su legado continúa vigente entre coleccionistas, músicos, bailarines y aficionados que siguen encontrando en sus grabaciones una síntesis perfecta entre sensibilidad y estilo tanguero.

Sus primeros pasos profesionales llegaron siendo muy joven, cuando comenzó a cantar utilizando todavía su verdadero apellido en actuaciones junto a la orquesta de Federico Scorticati en LR3 Radio Belgrano. Poco después, en 1939, realizó sus primeras grabaciones con la Orquesta Típica Victor, registrando el vals “Vuelve otra vez” y “La mentirosa”. Aquellas interpretaciones tempranas ya dejaban ver una voz de timbre cálido y un estilo contenido que se diferenciaba de los cantores más dramáticos de la época.

Durante la década del cuarenta pasó por formaciones dirigidas por Miguel Caló, Antonio Rodio, Francisco Rotundo y Osmar Maderna, consolidándose lentamente como un cantor respetado dentro del ambiente tanguero. Con Maderna grabó en 1947 el tango “Ausencia”, una de las interpretaciones más recordadas de aquella etapa de su carrera. Sin embargo, el punto decisivo de su trayectoria llegaría algunos años después, cuando Carlos Di Sarli decidió convocarlo para el regreso de su orquesta en 1951. Fue el propio Di Sarli quien le sugirió adoptar el nombre artístico de Mario Pomar, iniciando así la etapa más célebre de su recorrido artístico.

La asociación entre Pomar y Di Sarli dejó algunas de las grabaciones más valoradas por el tango de salón y el ambiente milonguero. Temas como “Tangueando te quiero”, “Tengo un amigo”, “Tormenta”, “Se muere de amor”, “Nido gaucho” y “No me pregunten por qué” siguen siendo considerados ejemplos del equilibrio interpretativo que caracterizó al cantor. Su manera de frasear, sin excesos teatrales pero cargada de intención emocional, encontró un complemento ideal en el piano elegante y la marcación precisa de la orquesta de Di Sarli, una de las preferidas históricamente por los bailarines de tango.

A diferencia de otras figuras más mediáticas de su tiempo, Mario Pomar construyó un perfil artístico discreto y profundamente ligado al trabajo colectivo de las orquestas típicas. Tras la disolución de la formación de Di Sarli a fines de 1955, integró junto a Oscar Serpa y varios músicos el conjunto Los Señores del Tango, que tuvo actividad en radios, escenarios y grabaciones durante fines de los años cincuenta y comienzos de los sesenta. Pero como le ocurrió a buena parte del tango tradicional, el avance de nuevos consumos culturales y la pérdida de espacios en radio y televisión fueron reduciendo la presencia de estas agrupaciones en la vida popular argentina.

Mario Pomar murió en Buenos Aires el 21 de mayo de 1987, apenas semanas después de haber cumplido 67 años. Con el paso del tiempo, su figura fue consolidándose como la de uno de los grandes cantores elegantes del tango clásico, especialmente valorado por quienes encuentran en las voces menos estridentes una profundidad interpretativa singular. En cada nueva escucha de sus registros junto a Di Sarli o Maderna reaparece esa manera serena y precisa de decir el tango, una marca artística que lo mantiene vivo dentro de la memoria sonora de Buenos Aires.

Campeonato de Baile de la Ciudad 2026: Buenos Aires ya tiene a sus nuevos campeones de tango

0

Las finales del certamen se realizaron el sábado 16 y el domingo 17 de mayo en la Usina del Arte, donde quedaron definidas las parejas que representarán a la Ciudad en el Tango BA Festival y Mundial 2026. Tras casi dos semanas de competencia, el campeonato reunió tradición, nuevas generaciones y un emotivo homenaje a María Nieves.

Cortesía: Fer Morales Fotografía

El tango porteño volvió a vivir uno de sus momentos más importantes del año con las finales del Campeonato de Baile de la Ciudad 2026, realizadas durante el fin de semana en la Usina del Arte. Las jornadas marcaron el cierre oficial de la 22ª edición del certamen organizado por el Ministerio de Cultura porteño, una competencia que entre el 6 y el 17 de mayo recorrió distintas milongas y espacios culturales de Buenos Aires para celebrar el baile social, la tradición tanguera y la vigencia del género en las pistas actuales.

A lo largo de casi dos semanas, bailarines de distintas generaciones participaron de rondas clasificatorias y semifinales en diferentes espacios de la escena tanguera porteña antes de llegar a la definición en la Usina del Arte, donde el público acompañó ambas jornadas con sala llena. El campeonato incluyó competencias en Tango de Pista, Tango Escenario, Milonga, Vals y Milongueros del Mundo, funcionando además como instancia clasificatoria para el Tango BA Festival y Mundial 2026, uno de los eventos internacionales más importantes del género.

La final de Tango Escenario se desarrolló el sábado 16 de mayo y consagró a Nuria Lazo y Federico Ibañez como campeones de la categoría. Un día después, el domingo 17, llegaron las definiciones de Tango de Pista y el resto de las categorías principales. En Tango de Pista Adulto, los campeones fueron Aldana Belén Figueroa y Matías Gutiérrez, quienes además obtuvieron el primer puesto en la categoría Vals. En Tango de Pista Senior triunfaron Marcela Pilatti y Aldo Romero.

En Milongueros del Mundo Adulto se impusieron Daria Pechatnikova y Alexander Sossa Benitez, mientras que la categoría Senior quedó en manos de María Rosa Corsisky y Patita Palleyro. Por su parte, Magalí Tokian e Ivan Franco se quedaron con el campeonato de Milonga, una de las categorías más celebradas por el público debido a la velocidad, musicalidad e improvisación que exige ese ritmo dentro de la pista.

Las parejas ganadoras obtuvieron además la clasificación para distintas instancias del Tango BA Festival y Mundial 2026, el principal evento competitivo de tango a nivel internacional y uno de los grandes objetivos dentro del circuito profesional de baile.

Uno de los momentos más emotivos del cierre fue el homenaje realizado a María Nieves, una de las figuras más emblemáticas de la historia del tango danza argentino. El tributo contó con la participación de Ricky Barrios, Pancho Martínez Pey, Alejandra Gutty y el Sexteto de Fabio Hager, en uno de los pasajes más celebrados por el público presente.

Más allá de los resultados, el campeonato volvió a reafirmar el rol de las milongas como espacios fundamentales de transmisión cultural y encuentro social dentro de Buenos Aires. Con bailarines jóvenes, referentes históricos y estilos diversos conviviendo en una misma competencia, la edición 2026 mostró nuevamente cómo el tango continúa renovándose sin perder el vínculo con su historia. La consagración de las parejas ganadoras marca ahora el comienzo del camino rumbo al Mundial, pero también deja otra imagen que atraviesa cada edición del campeonato: la de una ciudad que sigue encontrando en el abrazo tanguero una parte esencial de su identidad cultural.

El 14 de mayo en el tango: los aniversarios de Mario Canaro, Alfredo Gobbi, Eduardo Del Piano y Julio Martel

La historia del tango argentino encuentra este 14 de mayo una coincidencia singular: en distintas décadas nacieron Mario Canaro, Alfredo Gobbi, Eduardo Del Piano y Julio Martel, cuatro artistas fundamentales para comprender la evolución musical y bailable del género.

El calendario del tango argentino guarda coincidencias que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en pequeñas efemérides dentro de la cultura popular. Una de ellas ocurre cada 14 de mayo, fecha en la que nacieron cuatro figuras ligadas al género desde lugares distintos pero profundamente conectados: Mario Canaro en 1903, Alfredo Gobbi en 1912, Eduardo Del Piano en 1914 y Julio Martel en 1923. Entre directores, instrumentistas y cantores, la fecha reúne distintas generaciones que ayudan a recorrer buena parte de la historia del tango argentino del siglo XX.

El primero de esa línea cronológica fue Mario Canaro, hermano menor del célebre Francisco Canaro y miembro de una familia profundamente ligada a la música popular rioplatense. Contrabajista, director y compositor, Mario integró durante años la estructura musical encabezada por su hermano antes de desarrollar proyectos propios en orquestas típicas y compañías teatrales. Su carrera estuvo vinculada a los espacios donde el tango consolidó su expansión masiva: radios, teatros y salones de baile de Buenos Aires. La historia de los Canaro también refleja el fenómeno inmigratorio que atravesó gran parte de la cultura porteña de comienzos del siglo XX: hijos de italianos radicados entre Uruguay y Argentina, encontraron en el tango una vía de desarrollo artístico y profesional.

Nueve años más tarde nació Alfredo Gobbi, una de las figuras más refinadas e influyentes de la llamada “época de oro” del tango. Hijo de Alfredo Eusebio Gobbi y Flora Rodríguez —conocidos artísticamente como “los reyes del gramófono”—, creció rodeado de música y desarrolló desde muy joven una técnica violinística que terminaría marcando a generaciones posteriores. Su orquesta, consolidada especialmente en la década de 1940, combinó precisión rítmica, sensibilidad melódica y arreglos de enorme riqueza musical. Especialistas e investigadores suelen ubicarlo como uno de los grandes continuadores de la escuela musical impulsada por Julio De Caro, especialmente por la sofisticación de sus arreglos y la búsqueda expresiva de su sonido. Obras como La viruta o Camandulaje y registros junto a cantores como Jorge Maciel dejaron una huella profunda tanto en músicos como en bailarines, que todavía hoy encuentran en su orquesta una referencia central para la interpretación del tango de salón.

Esa evolución musical también tuvo en Eduardo Del Piano a uno de sus nombres fundamentales. Nacido en 1914, el pianista y arreglador desarrolló una trayectoria muy valorada dentro del ambiente tanguero por su capacidad de acompañamiento y su sensibilidad musical. Su nombre aparece asociado a importantes orquestas típicas de las décadas del cuarenta y cincuenta, incluyendo su paso por la formación de Ángel D’Agostino, una de las agrupaciones más vinculadas al tango bailable de la época. Del Piano también formó su propia orquesta en 1947, aportando un estilo elegante y rítmico que músicos y coleccionistas continúan destacando. Aunque su figura mantiene un perfil menos popular que otros contemporáneos, especialistas lo consideran uno de los pianistas más finos de su generación.

El más joven de los homenajeados de este 14 de mayo es Julio Martel, nacido en 1923 y convertido con el tiempo en una de las voces reconocibles del tango canción. Su nombre quedó especialmente ligado a la orquesta de Alfredo De Angelis, una de las agrupaciones más populares en las pistas de baile durante los años cuarenta y cincuenta. Dueño de un estilo sobrio y expresivo, Martel construyó una carrera marcada por interpretaciones de fuerte sensibilidad melódica y gran presencia radial en tiempos donde el cantor adquiría cada vez mayor protagonismo dentro de las orquestas típicas. Su voz terminó formando parte de una etapa decisiva para la expansión masiva del tango en Argentina y América Latina.

Más allá de sus diferencias estilísticas y generacionales, los cuatro artistas comparten algo más que una fecha de nacimiento. Sus trayectorias permiten recorrer distintas capas de la historia del tango: desde el crecimiento de las primeras orquestas típicas y la consolidación de la radio hasta la sofisticación musical que transformó al género en una de las expresiones culturales más influyentes del país. Quizás por eso el 14 de mayo ocupa un lugar singular dentro del calendario tanguero: porque reúne en una misma fecha a cuatro nombres que ayudan a explicar la riqueza, diversidad y permanencia de una música que todavía sigue viva en los escenarios, las milongas y las nuevas generaciones de bailarines y oyentes.

El Teatro Colón reactiva una obra histórica: el nuevo Instituto Superior de Arte frente al desafío de su sede propia

0

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció la reactivación de la construcción de la futura sede del Instituto Superior de Arte (ISA) del Teatro Colón, un proyecto que buscará centralizar la formación de excelencia y optimizar el vínculo directo entre los estudiantes y el escenario.

El render de las obras sobre Plaza Vaticano. Fuente: GCBA

El anuncio fue realizado por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, durante una recorrida junto a la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes; el director general del Colón, Gerardo Grieco; y el director del Ballet Estable, Julio Bocca. La obra, que permaneció paralizada durante más de 15 años y tuvo un intento fallido de licitación en 2022, contempla la construcción de una nueva sede para el ISA en la Plaza del Vaticano, lindera al coliseo y con acceso sobre la calle Viamonte.

El proyecto abarcará más de 3.000 metros cuadrados distribuidos entre planta baja y tres niveles subterráneos preexistentes que deberán ser reacondicionados y adaptados a las necesidades específicas de la formación artística contemporánea. Las autoridades fijaron enero de 2027 como la fecha objetivo para la finalización de los trabajos, aunque el cumplimiento de esos plazos dependerá de la estabilidad en las etapas de obra civil y el flujo de inversión, dadas las complejidades técnicas de construir bajo el nivel de la vereda en una zona al lado del teatro.

La futura infraestructura incluirá salas de ensayo específicas para ballet, música y canto, equipadas con pisos amortiguados diseñados para absorber el impacto y reducir el riesgo de lesiones en la práctica profesional de la danza. También está prevista la recuperación del denominado “patio inglés”, una estructura que permitirá el ingreso de luz natural y un sistema de ventilación para el recambio de aire constante, un aspecto especialmente importante para actividades físicas de alta exigencia en espacios subterráneos.

La presencia de Julio Bocca durante la planificación refuerza el vínculo entre la obra y el desarrollo futuro de los cuerpos estables. En noviembre de 2025, el instituto obtuvo la validez nacional de sus títulos, un hito que incrementa la necesidad de contar con infraestructura acorde a los estándares pedagógicos y técnicos actuales. Con este paso, el ISA, fundado en 1919, se encamina a recuperar su sede propia tras dos décadas de dispersión, consolidando la formación de nuevas generaciones en un espacio concebido específicamente para la formación artística.

El Teatro Presidente Alvear celebrará el Día Internacional de la Danza con una gran gala de ballet

0

El próximo martes 12 de mayo a las 20 horas, el Teatro Presidente Alvear reunirá a compañías, artistas y elencos invitados en una función especial organizada por el Consejo Argentino de la Danza. La gala contará con entrada gratuita, aunque las reservas ya se encuentran agotadas.

En el marco de las celebraciones por el Día Internacional de la la Danza, conmemorado cada 29 de abril, el Consejo Argentino de la Danza llevará adelante una gala especial en el Teatro Presidente Alvear, uno de los espacios más emblemáticos de la escena cultural porteña. La función se realizará el martes 12 de mayo a las 20 horas y reunirá sobre el escenario distintas expresiones de la danza a través de artistas invitados, compañías oficiales y elencos de reconocida trayectoria.

La actividad forma parte de los festejos impulsados por el organismo presidido por Graciela Sarachu, que año tras año promueve iniciativas orientadas a visibilizar y fortalecer la danza en sus diversas disciplinas. En esta ocasión, la propuesta apunta a construir una noche de encuentro entre el ballet clásico, la danza contemporánea, el folklore y el tango, con una programación que combina tradición, repertorio y actualidad.

Entre los invitados confirmados se encuentra la pareja integrada por Florencia Méndez y Pedro Zamin, bailarines con más de dos décadas de trayectoria conjunta. Ambos fueron semifinalistas de Tango Pista en 2021, obtuvieron el quinto puesto en la categoría Tango Escenario ese mismo año y alcanzaron los cuartos de final en las categorías Pista y Escenario del Mundial de Tango 2025, consolidándose como una de las parejas destacadas del circuito tanguero actual.

La gala también contará con la participación del Ballet Folklórico Nacional, dirigido por Glenda Casaretto y Fernando Muñoz, que tendrá a su cargo el cierre de la velada con la obra Amanecer Salteño. El elenco nacional, referente de la danza folklórica argentina, aportará una mirada ligada a las raíces culturales y a la proyección escénica del repertorio tradicional.

Otro de los cuerpos presentes será el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, bajo la dirección de Andrea Chinetti y Diego Poblete. Creado en 1977, se convirtió en el primer elenco oficial argentino dedicado a la danza moderna y es considerado una de las compañías más importantes de la danza contemporánea tanto a nivel local como internacional. Su participación sumará una dimensión ligada a la exploración estética y al lenguaje contemporáneo dentro de la programación de la noche.

La función incluirá además al Ballet Estable del Teatro Colón, dirigido actualmente por Julio Bocca. Fundado en 1925, el cuerpo estable integra, junto a la Orquesta y el Coro, las principales estructuras artísticas del Teatro Colón. A lo largo de su historia recibió reconocimientos como el Konex de Platino en 2009 y el Premio Konex Diploma al Mérito en 2019, consolidando su lugar como uno de los grandes referentes del ballet en Argentina.

Con localidades gratuitas agotadas y expectativa en torno a una programación que reunirá distintas tradiciones y estilos, la gala del Consejo Argentino de la Danza se proyecta como una de las celebraciones más importantes de la agenda cultural porteña vinculada al Día Internacional de la Danza.

Tango y cerebro: un estudio revela cómo la danza sincroniza la mente entre dos personas

Una investigación científica analizó qué ocurre en el cerebro cuando dos personas bailan juntas y encontró evidencia de sincronización neural durante el movimiento compartido.

Un estudio reciente difundido por la University of Colorado Boulder puso el foco en el tango como modelo para comprender cómo interactúan los cerebros humanos cuando dos personas coordinan movimientos en tiempo real. La investigación, originalmente realizada en la University of Florida, explora de qué manera la conexión física y rítmica entre bailarines se refleja también a nivel neural.

El trabajo fue liderado por la investigadora Edith Kaan, junto a Yingnan Nie, y utilizó tecnología de espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), una herramienta que permite medir la actividad cerebral mientras las personas están en movimiento. A diferencia de otros métodos más restrictivos, esta técnica hizo posible registrar la actividad en la corteza prefrontal de los participantes mientras bailaban, lo que permitió observar la sincronización en tiempo real y no en condiciones estáticas.

El objetivo principal del estudio fue analizar si la coordinación corporal —esencial en danzas como el tango— tiene un correlato directo en la actividad cerebral. Los resultados mostraron que, a medida que las personas se mueven juntas de forma sincronizada, sus cerebros también tienden a alinear ciertos patrones de actividad. Este fenómeno, conocido como sincronización interpersonal, ya había sido observado en otros contextos sociales, pero el trabajo aporta evidencia específica en el campo de la danza.

El tango fue elegido como objeto de análisis por sus características particulares. Se trata de una danza de pareja donde la conexión, la improvisación y la escucha corporal son fundamentales, lo que exige un ajuste constante entre quienes bailan. Esa dinámica lo convierte en un escenario propicio para estudiar procesos de coordinación compleja, comparables incluso con mecanismos presentes en la comunicación humana, como el lenguaje.

De acuerdo con los investigadores, la sincronización cerebral observada no responde únicamente al ritmo musical compartido, sino también a la interacción directa entre los bailarines. Es decir, no se trata solo de seguir una misma base sonora, sino de responder activamente a las señales del otro, lo que refuerza la idea de que el baile funciona como una forma sofisticada de comunicación no verbal.

Aunque los detalles técnicos completos requieren la consulta directa del estudio, los hallazgos aportan una nueva perspectiva sobre la danza, que trasciende su dimensión artística para convertirse también en objeto de análisis científico. En ese cruce entre cuerpo, mente y vínculo social, el tango aparece no solo como una expresión cultural emblemática, sino también como una herramienta para comprender cómo los seres humanos logran coordinarse y conectarse en movimiento.

Viene Shen Yun a Buenos Aires: Todo sobre el show chino que copará el Teatro Ópera

0

El espectáculo oriundo de Asia volverá a estar en el país del 9 al 19 de abril para brindar una experiencia que dará de qué hablar.

Seguramente si consumiste la plataforma de YouTube en Argentina te habrá aparecido en algún momento la publicidad de este espectáculo con bailarines chinos con trajes de colores llamativos y haciendo acrobacias. Este show es uno de los más famosos del mundo y en poco más de una semana comenzará una de las diez presentaciones que se realizará este año en Buenos Aires.

Luego de 11 funciones a sala llena en 2025, el aclamado arte divino de Shen Yun Performing Arts vuelve a Argentina para deslumbrar con el esplendor de la cultura tradicional china al presentar una de las formas de arte más antiguas del mundo junto a innovadores efectos multimedia y composiciones orquestales totalmente originales. Shen Yun abre un portal hacia una civilización de belleza cautivante que trae un mensaje de esperanza a la humanidad.

Cada año, esta organización religiosa sin fines de lucro con sede en Nueva York emprende su misión de compartir un mensaje divino y devolver al mundo la grandeza de la cultura tradicional china de 5.000 años. Paradójicamente, Shen Yun no puede verse en la China actual.

Con más de 70 artistas en escena, Shen Yun ha conquistado los escenarios más prestigiosos del mundo, dejando teatros repletos y audiencias cautivadas en más de 150 ciudades. Lugares icónicos como el Lincoln Center y el Carnegie Hall en Nueva York, o la Ópera de Praga y la Ópera de Berlín, han sido testigos de este espectáculo

Las funciones se van a poder ver en el Teatro Ópera a partir del jueves 9 de abril a las 20:30h. En ese mismo horario va a haber fechas los días 10, 16, 17 y 18 del mes. Además, habrá espectáculos a las 15h el 11,12, 18 y el 19, siendo la fecha del domingo 19 la última de todas.